miércoles, 28 de diciembre de 2011

GARANTIZAR EL CAMBIO GENERACIONAL PARA LA SOSTENIBILIDAD SOCIAL



Las líderes del movimiento asociativo de mujeres del siglo XXI siguen siendo aquéllas que empezaron su andadura en la segunda mitad del siglo pasado. Esas mujeres fueron madres jóvenes, todavía eran pocas las que trabajaban fuera del hogar y estaba todo por hacer.
Hoy estamos recogiendo los frutos de nuestras pioneras con la institucionalización de la igualdad que ha permitido, entre  otras cosas, la incorporación del hombre al trabajo doméstico, con la consiguiente ruptura de la primera diferenciación sexual del trabajo entre lo público y lo privado.
La convicción de que unidas éramos más fuertes y que nuestro apoyo mutuo nos llevaría a la consecución de nuestros objetivos, desemboca en lo que hoy es el movimiento asociativo de mujeres como modo principal de cohesión social y de participación para alcanzar cuotas de más igualdad en nuestra andadura democrática.
Y aunque aún jóvenes, si tenemos que empezar a plantearnos una nueva meta, nuestro reto más inmediato: el cambio generacional.
Seguimos siendo las mismas en todas partes. Las mujeres más jóvenes se muestran autocomplacientes con su situación actual, piensan que todo está conseguido y es porque parten de tres premisas falsas:
-     Que la defensa de la igualdad es patrimonio de colectivos concretos y / o de épocas pasadas que nada tienen que ver con la actual
-     Que ya existen leyes que favorecen y promueven la igualdad, por tanto, es una cuestión regulada por el estado
-     El rechazo al movimiento asociativo de mujeres por pensar que pertenecer o colaborar con alguna asociación implica la adhesión a dogmas e instituciones feministas  (bajo esta perspectiva el feminismo es un conjunto de teorías formuladas por mujeres “castradoras”) con las que las jóvenes de cultura chick lit no se identifican, por supuesto.
Es hora de plantearnos la continuidad de nuestro trabajo si no queremos convertirnos en grupos de acciones endogámicas, en las que los resultados de hoy se vuelvan estériles para el mañana.
Tenemos que seguir trabajando en los neomachismos de nuestro tiempo desarrollando una pedagogía de la ética social que redunde en asociaciones de mujeres jóvenes capaces de transgredir un orden social viciado desde sus fundamentos patriarcales, origen de la desigualdad y de la violencia que afecta a las/os más vulnerables a nivel planetario.
Para ello es necesario que sepamos llegar a esta generación eminentemente consumista, con una lógica utilitarista y con predominio de la razón instrumental que maximiza su utilidad individual…¿Vivimos como pensamos o pensamos como vivimos?
Necesitamos elaborar una hoja de ruta que supere la ignorancia y la indiferencia generacional. Para ello será necesario ayudar a conocer la realidad y re-pensarla. Transmitir nuestro mayor patrimonio que es la mentalidad social, la militancia solidaria y la corresponsabilidad personal y colectiva, como medios para subvertir la desigualdad e imponer la justicia.

Mila Obama Mangue, escrito el 6/10/2011 para el seminario del programa asocia.